Tips para voceros – Segunda entrega

En la pasada entrega, nos referimos a cinco aspectos que resultan clave en el ejercicio de la vocería corporativa: conocer las propias limitaciones, hacer ejercicios de vocalización, conocer a su público, no improvisar, no suponer y no asumir. En esta entrega, nos referiremos a otros aspectos igualmente importantes, no sin antes recordar que la mayor parte del éxito de los voceros está dada por la preparación: el entrenamiento frecuente y la actuación consistente del vocero, junto con la claridad y oportunidad del mensaje, son en últimas las condiciones que contribuirán a la credibilidad, tanto de quien habla como de la organización a la que representa.

6.  Obsérvese: la evaluación de sus intervenciones le dará pistas valiosas sobre aciertos y desaciertos. Hágalo de una manera crítica y constructiva. En otra palabras, no se de palo. Aún cuando se haya preparado, enfrentarse a sus interlocutores supone una tensión que le puede llevar a errores en el lenguaje, el trato o la postura. Ser consciente de ello, es el primer paso para corregirlo. Permita que otros también lo observen y le hagan recomendaciones.

7. Observe a otros voceros: independientemente de si se parece o no a usted, de si están o no en el mismo sector, de si se refieren a temas conexos o no, ver y analizar a otros voceros le permitirá detectar aspectos a imitar y a evitar. Observar actitudes, manejo de momentos difíciles, la manera en que interactúan con sus interlocutores e, incluso, la escenografía o el ambiente dispuesto en las intervenciones de otros voceros, resulta ser siempre un buen ejercicio.

8. Delegue: establezca una clara política de vocería que determine quién es el vocero principal, a cargo de la difusión de lo estratégico, y quién o quiénes son los voceros delegados, por ejemplo, para asuntos técnicos o para todos aquellos muy puntuales de su organización. Delegar el ejercicio de la vocería evita el desgaste innecesario del líder de la organización, al tiempo que le permite contar con respaldo especializado en los temas que lo ameriten. Por supuesto, todos los voceros identificados deben contar con el entrenamiento necesario.

9. Escuche: si su intervención tiene contemplado un espacio para la interacción con sus interlocutores, por ejemplo, en una rueda de prensa, desde el comienzo deje en claro cuáles son las reglas: número de preguntas, tiempo para atenderlas, etc. Una vez iniciadas las preguntas, escúchelas con atención y responda exactamente lo que le preguntan; si no tiene la respuesta, dígalo con tranquilidad y comprométase, si es posible, a suministrar la información posteriormente. En caso de que le pregunten fuera de contexto o tema, respetuosamente remita al asunto.

10. Mantenga siempre la calma: en ocasiones pueden resultar interlocutores que realicen preguntas incisivas o, incluso, irrespetuosas, o quienes insistan en preguntar sobre temas que no son objeto del encuentro, o  quienes cuestionen su intervención sin mayor fundamento, o pretendan conducirlo a controversias o discusiones. En cualquier caso, conserve la calma. Nada peor que entrar en debates sin sentido o salirse de casillas. Tomar aire, retomar el tema principal y responder respetuosamente evitará que se genere un mal ambiente y, especialmente, mostrará su control y dominio del tema y del público.

Espere la próxima semana otro tema de interés.

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