La planeación y su importancia

La planeación y su importancia

Nuestra sociedad se mueve en dos extremos. Por un lado, entendemos la necesidad del diagnóstico, de lo teórico, del intentar entender las situaciones a partir de un examen metodológico de lo cotidiano. Por el otro, privilegiamos la acción. Lo importante es hacer, echar a andar que “por el camino arreglamos las cargas”.

La planeación estratégica:

El pensar -se cree- es una perdedera de tiempo. Es entonces cuando cabe preguntarse, qué es lo que en realidad necesita nuestra sociedad, nuestro país, nuestras organizaciones, nuestras empresas. Tal vez la respuesta no sea excluyente sino complementaria, es decir se necesita sin duda un análisis que nos permita trazar objetivos, establecer líneas de acción, posibles caminos, formas de evaluación y por supuesto, hacer.

Es allí donde cobra sentido un concepto como el de la planeación estratégica, que es sin duda un proceso común y diario, que se da en cualquier sociedad y que exige una interrelación individuo – sociedad y una claridad meridiana en cuanto a lo que soy, a lo que quiero ser, pero también en por quién soy y en por quién quiero ser.

Determinar metas:

El plan es la meta, el objetivo final. Es por supuesto, realista, posible, medible, flexible, tiene un plazo y requiere un compromiso y un esfuerzo. Una meta es clara cuando se tiene claro el qué, el quién, el cuándo, el cómo, el por qué y el para qué.

La estrategia por su parte es el camino, la forma en la que voy a poder llevar a cabo mi plan. En otras palabras, el cómo lo quiero, cómo lo puedo, el cómo lo hago.

Tips para el desarrollo de una estrategia:

La estrategia debe tener en cuenta su ámbito o el sitio dónde se va a interactuar. Es por ello que una estrategia exitosa en una sociedad, en una organización, en una empresa, no necesariamente funciona en otra. Debe considerar los recursos, tanto económicos como logísticos y humanos. Finalmente debe considerar las ventajas o desventajas, así como las posibles sinergias que se puedan establecer.

Si lo miramos en perspectiva, cada día de la vida, en acciones grandes y pequeñas, fundamentales o cotidianas, aplicamos este modelo:

  • Determinamos un problema.
  • Fijamos una meta.
  • Analizamos ventajas y amenazas.
  • Pensamos alternativas de solución.
  • Elegimos una solución para desarrollarla y,
  • Actuamos.

Otro aspecto fundamental en todo este proceso es obviamente la evaluación, tanto parcial como final a través de unos indicadores de gestión claros y concisos. Pero esto será tema de otro post.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *