Planeando estratégicamente

 

Tal vez a mediados de septiembre escuché en una emisora de radio el inicio de la cuenta regresiva para el fin de año. Casi ni sentí la celebración de Halloween y era apenas 2 de noviembre cuando vi las primeras luces de un árbol de Navidad en una ventana del vecindario. Exceso de entusiasmo, tal vez.

En las organizaciones, la época viene con los balances del año que está por terminar y la planeación para la nueva vuelta al Sol. La planeación estratégica, para ser de verdad estratégica, debe contemplar, por supuesto, la revisión y, si es necesario, la redefinición de los procesos misionales a partir de los logros alcanzados y del análisis de las razones que permitieron el éxito y de las que no: entorno, mercado, competencia, tendencias, políticas públicas, condiciones sociales, agendas, eventualidades, en fin, de todas aquellas variables que incidieron de un modo u otro en la gestión.

Tan importante como lo misional, en la planeación de toda empresa deben estar los procesos de soporte; aquellos transversales que contribuyen de manera relevante en el desarrollo del plan y en el cumplimiento de los objetivos.

La estrategia de comunicaciones y de relacionamiento y el papel relevante que pueda tener para la organización dependerá, en primer lugar, de que se defina a partir de:

  1. El conocimiento detallado de los objetivos estratégicos organizacionales: de dónde y por qué se establecieron; cuáles son las iniciativas que conducirán a lograrlos; cuáles son los desafíos y los posibles obstáculos que se encontrarán en el camino, y cómo se sortearán; con qué recursos humanos, técnicos, económicos se contará; etc.
  2. La identificación o el reconocimiento de los grupos de interés de la organización: su historia, sus expectativas, las oportunidades que se pueden generar para el fortalecimiento de la relación, etc.

Estos dos aspectos, sumados a la conciencia sobre la pertinencia y las posibilidades de las comunicaciones, además del trabajo de la mano de expertos profesionales en la materia, harán de la estrategia de relacionamiento una poderosa herramienta para las empresas y sus planes.

Aún es tiempo para planear. Quedan varias semanas para encender oficialmente las luces de Navidad y un poco más para brindar por el 2018 e iniciarlo de acuerdo al plan.


Tip de cierre:

Pensar en la crisis: los planes generalmente son, si no ambiciosos, optimistas. No obstante, estar preparado para la adversidad es, además de responsable, una inversión fundamental para el cuidado de la marca.

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