Escuchar objetivamente para comunicar acertadamente

Hace algunos años, cuando los pasatiempos de infancia eran en la cuadra del barrio o el parque con los amiguitos, y no se reducían a una consola de videojuegos frente al televisor o a la pantalla de un dispositivo móvil, existía un juego llamado el teléfono roto que ponía a prueba la comunicación entre niños donde, uno a uno y en cadena, se decían en secreto una palabra o frase que debía ser repetida en voz alta por el último en recibirla. Si el niño la expresaba correctamente ganaban, pero si la tergiversaba tenían que repetirla uno a uno, de nuevo, para saber quién había entendido mal, alterando el mensaje.

Este sencillo y entretenido juego era para risas entre los pequeños, que se burlaban entre si al escuchar mal lo que se comunicaban, pero es el vivo ejemplo de la importancia que tiene en el ser humano oír bien para poder transmitir un mensaje.

Sin embargo, aplicado a la vida, a las relaciones, a las personas, no se trata solo de oír, porque esa es la función de un órgano específico del cuerpo humano, incluso de los animales, que permite obtener ruidos del ambiente para generar diferentes reacciones. Se trata de escuchar, algo que va más allá de lo instintivo por el componente emocional que trae.

De esta manera, oír y escuchar puede entenderse como iguales, pero tienen una gran diferencia. Mientras oír es percibir sonidos de manera involuntaria, escuchar es entender, razonar, pensar y activar la mente más allá del simple sentido. Es por esta razón que muchas, muchísimas veces, el ser humano simplemente oye, no escucha, y de allí se desenvuelven tantos conflictos en las relaciones interpersonales.

No todos los individuos tienen la habilidad y capacidad de escuchar al otro, muchos lo hacen solo para responder y no para comprender, entonces se vuelve algo causa – reflejo y nada más, se desfigura el sentido de la comunicación asertiva y efectiva.

Escuchar es un arte que se aprende y que se si se utiliza de manera adecuada puede traer muchos beneficios. Por ejemplo, se puede aprender del otro, entender al otro, sentir al otro y sobre todo cultivar relaciones valiosas que benefician la vida personal y laboral. Hoy en día, los grandes líderes empresariales deben desarrollar habilidades comunicativas con todas las audiencias que se relacionan y, una de ellas, es escuchar acertadamente.

Para un periodista o profesional de las relaciones públicas potencializar el arte de escuchar debe ser una de sus prioridades, ya que su trabajo se enfoca en la gente, en sus problemas y necesidades, ya sea para denunciar o para encontrar soluciones. Callar y atender con profundidad lo que el otro quiere expresar, sin interrupciones y procesando adecuada y objetivamente la información que se recibe, permite generar ideas valiosas y concretas a la hora de dar respuestas.

Escuchar adecuadamente es activar todos los sentidos, estar pendiente de la expresión visual y corporal del interlocutor, que puede decir mucho sin usar palabras, pero sobre todo crear reciprocidad positiva para que haya fluidez en la comunicación. Comprender lo que la otra persona quiere expresar y darle el espacio y el tiempo para hacerlo, evita malos entendidos y la dispersión del mensaje.

En el ejercicio del periodismo hay un ingrediente adicional al arte de escuchar y es el escuchar con objetividad, esto quiere decir sin lanzar juicios, sin tomar posiciones, con mente abierta y sobre todo con cara a investigar y corroborar información para siempre hablar con la verdad.

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